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EL PODER VENDEDOR DEL DISEÑO EN SU ALMACÉN.

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El diseño históricamente ha consistido en crear en la mente, en lo abstracto, soluciones que transforman el mundo real. Hoy en día todo entra por los ojos; para vender, hay que atraer, y el atractivo se diseña. La verdad es que el hombre desde sus inicios no se ha limitado a solucionar los convencionales problemas de rutina, a realizar mejor sus tareas funcionales sino que ha involucrado en sus decisiones el aspecto estético.
 
Cuando nos salimos del contexto puramente funcional, diseñamos y el diseño cambia con el tiempo produciendo la moda. La moda en la confección, por ejemplo, no sólo satisface la necesidad básica de vestirse, sino que también tiene la misión de expresar aspectos de la personalidad. En virtud a ello, los productos deben ser diseñados para venderse bien; igual sucede con el espacio comercial: debe incluir diseño para vender bien.

Con el advenimiento del nuevo siglo el Mercadeo como instrumento fundamental para complacer y superar los requerimientos del consumidor ha superado las barreras meramente técnicas para adentrarse aún más en el versátil campo de las emociones: los productos se han transformado en satisfactores; los servicios se han vuelto productos y los espacios, otrora campos para la batalla son hoy escenarios para luchar en pro de la mejora en participación con armas tan nobles y diversas como la persuasión.
 
Por estas razones el comerciante inteligente de la época sabe que debe salirse del contexto puramente convencional en donde el precio y los descuentos comandaban la batalla por conquistar la participación de mercado, para incursionar en un mundo de nuevas posibilidades en donde la complacencia al cliente y el buen servicio son recompensados con rentabilidad y crecimiento.
 
Es por culpa del diseño que las grandes superficies comerciales de hoy venden, con sus novedosos formatos, mucho más que el comerciante que insiste en hacer de su almacén un lugar simple donde muestra sus productos al mejor postor. Hacer buen diseño es incursionar en el mundo maravilloso de las emociones en medio del cual las más importantes decisiones de nuestras vidas son tomadas. Importantes y confiables investigaciones acerca del comportamiento del consumidor actual demuestran, cada vez con mayor énfasis, que el grueso de nuestras decisiones comportamentales son guiadas por el travieso duende de las emociones.
 
El diseño nos habla y nos repite que, para que un almacén del siglo presente sea exitoso, debe constituirse en un escenario en donde el principal protagonista sea el producto. Hacer buen diseño debe conseguir entonces que la exhibición del producto debe atraer, el ambiente gratificante debe conquistar la comodidad del cliente y el conjunto deberá asegurar la tranquilidad del vendedor respecto del presente y del futuro de su actividad mercantil. En pocas palabras: el diseño es hoy por hoy el vendedor más exitoso de su negocio.
 
Si usted desea triunfar como comerciante debe convertir los anhelos de sus clientes en deseos realizados y en ello intervienen dos factores claves: el primero es el diseño y el segundo es el servicio excelente a sus clientes. El primer factor realiza el milagro inicial de atraer y el segundo lo consolida mediante el poder de la influencia y el convencimiento. Este equilibrio conquista el corazón y la razón de sus compradores y los convierte en clientes.
 
 


Si bien la exhibición atractiva se prepara y se planea, el servicio excelente a sus clientes, también se diseña. He aquí un conjunto de aplicaciones de orden práctico que le conducirán a entronizar al diseño como su más productivo vendedor:
 
4   Valorice cada metro cuadrado de su local.
4   Calcule y optimice su rentabilidad.
4   Mantenga un surtido calculado.
4   Disponga el mobiliario sobre la superficie de venta de manera armónica y que facilite el tránsito.
4   Emplee el personal necesario, capacítelos y entrénelos adecuadamente.
4   Use la publicidad en el punto de venta.
4   Disponga de la cantidad suficiente de puntos de pago.
4   Horarios de apertura y cierre óptimos para el buen servicio de sus clientes.
La animación del punto de venta puede ser desarrollada a través de cuatro medios:
 
Medio físico: Utilización de publicidad en sus diferentes formas, como exhibidores, embalajes presentadores y carteles. Publicidad directa mediante la utilización de catálogos y folletos.
Medios psicológicos: Promociones y colocación repetitiva del producto.
Medios de estímulos: Audiovisuales que captan la atención del cliente.
Medios personales: Animadores en el punto de venta (personajes ficticios).
 
El mundo del futuro será de aquellos que han sabido ser más creativos.
 
El futuro está aquí y ahora: las máquinas registradoras que controlan simultáneamente nuestros inventarios y liquidan la contabilidad de nuestro negocio, el internet, que permite hacer compras por vía electrónica, el visor holográfico, que permitirá realizar demostraciones “en vivo” y a tres dimensiones, son algunos de los adelantos que están revolucionando nuestros negocios.
 
Nuestros compradores anhelan facilitadores, informadores y todos aquellos medios que más que destinados a vender, les ayuden  positivamente a comprar. Por eso, la tendencia actual apunta a los espacios limpios y depurados; todo es importante, desde la selección del local, la intervención arquitectónica, el diseño interior, la imagen gráfica, el empaque del producto, la cordial y entusiasta atención del vendedor, etc. El diseño comercial requiere aclarar desde un principio los conceptos de imagen de marca, producto, tipo de cliente, carácter del negocio y demás. Recuerde: el espacio debe ser coherente con lo que vende.
 

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