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AJUSTARSE A LAS CONDICIONES (Autor Desconocido)



Quizá usted haya escuchado aquella historia en la que se recuerda dos personas que nacieron en condiciones similares: el mismo país, el mismo color, el mismo sexo, realizaron los mismos estudios, sus familias pertenecieron a la misma clase social, se iniciaron en los mismos trabajos y de repente dejaron de verse durante varios años.

Transcurridos los años se encontraron, uno de ellos convertido en un brillante profesional, líder de una hermosa familia, económicamente acomodado y con una envidiable salud.

 
El otro, al contrario del primero, en una terrible situación económica, una familia disgregada y su salud tan débil como él mismo.
 
Salta a la vista una pregunta: ¿Por qué? Porqué, si las condiciones de nacimiento y de sus primeros años fueron “iguales”, uno de ellos destacó, alcanzó el éxito y el otro se eclipsó en la oscuridad de su fracaso?
 
Esta es la historia de Manuel y José.

 

Manuel y José nacieron en mismo año, a pocos kilómetros de distancia, los dos tuvieron la bendición de contar con abnegados padres: cultos, decentes, trabajadores, saludables y por encima de todas las cosas absolutamente entregados a sus hijos, ese tipo de padres que realmente harían “todo” por su hijo.
 
Aunque Manuel y José nacieron en el seno de familias humildes, gracias a la abnegación de sus padres consiguieron terminar sus estudios secundarios, no sin sacrificios: ninguno contó con los recursos suficientes para armarse con todos los útiles y libros que sus estudios requerían, muchas veces debieron pasar noches enteras en las bibliotecas públicas, investigando. Muchos días debieron caminar largos trechos desde sus casas hasta la escuela, en ocasiones no llevaron lonchera, simplemente porque no hubo como llenarla.
 
Un día Manuel y José se encontraron, se hicieron amigos y notaron que sus “condiciones de vida” eran iguales, nacidos en la misma ciudad, hijos de padres ejemplares y con enormes dificultades para estudiar y abrirse camino en la vida.
 
Un día Manuel le confesó a José su deseo de viajar a un lugar en el cual hacerse profesional, encontrar un buen trabajo en una gran empresa y vivir con su familia, los dos rieron, los dos entendieron sus dificultades y los dos se dijeron: ajustémonos a nuestras condiciones.
 
Otro día José le confesó a Manuel su deseo de viajar por el mundo, conocer lejanas tierras, aprender diferentes costumbres e idiomas y establecer una bonita granja en donde vivir con su familia, los dos rieron, los dos entendieron sus dificultades y los dos se dijeron: ajustémonos a nuestras condiciones .
 
Manuel y José, por aquellos avatares de la vida, debieron separarse sin siquiera darse la oportunidad de despedirse.
 
Uno de ellos viajó a un lugar en el cual hacerse profesional, encontrar un buen trabajo y vivir con su familia, él pensaba: “debo ajustarme a mis condiciones“
 
El otro viajó a lejanas tierras para aprender diferentes costumbres e idiomas y establecer una bonita granja para vivir con su familia, él pensaba: “debo ajustarme a mis condiciones“
 


Muchos años después un hombre hirsuto, con su rostro atravesado por delatoras arrugas, camina, casi arrastrando los pies por las calles de una gran ciudad, espera que de las ventanas de los automóviles que lentamente recorren la calle, manos misericordiosas le den una moneda para llevar comida a su familia. Realmente no las pide, se avergüenza de su voz temblorosa y enferma, casi se siente desfallecer, solamente piensa “ debo ajustarme a mis condiciones “
 
De uno de esos lujosos automóviles sale la mano blanca y limpia de un pasajero, la extiende para obsequiarle algunas monedas, pero al momento de recibirlas el maltrecho mendigo cae el piso.
 
Rápidamente el pasajero desciende del automóvil y se inclina para ayudarle, le escucha balbucear “debo ajustarme a mis condiciones”, entonces recuerda su infancia y le pregunta: - ¿eres Manuel?, el anciano responde: Sí, tu quién eres, a lo que con los ojos húmedos José responde: no te preocupes, tan solo un amigo.
 
José le llevó a su casa y se encargó de restablecerle y tomar bajo su cuidado a su familia.
 
Usted suponga el final de la historia.
 
La pregunta es: ¿por qué? ¿porqué si Manuel y José nacieron con las mismas condiciones y tuvieron las mismas oportunidades uno alcanzó el éxito y el otro el fracaso?
 
Porque los dos se ajustaron a sus condiciones
 


Uno de ellos se ajustó a sus condiciones actuales. El otro se ajustó a las condiciones que quería para si mismo y para su familia.
 
Y los resultados que obtuvieron fueron la consecuencia de ajustarse, cada uno a sus propias condiciones.
 
Manuel se ajustó a sus condiciones actuales: dificultades económicas, carencias alimenticias, dificultades para adelantar sus estudios, etc., etc.
 
José se ajustó a sus condiciones futuras. José sufría las mismas dificultades que Manuel, pero a diferencia de Manuel, para José tales dificultades, tales “debo ajustarme a mis condiciones” tan solo fueron un peldaño para alcanzar las condiciones que el quería para su familia y para si mismo.
 
Tristemente Manuel se ajustó a “debo ajustarme a mis condiciones “presentes y asumió la imposibilidad de cambiar tales condiciones de vida.
 
El uno buscó las condiciones futuras, a pesar de las condiciones presentes.
El otro nunca pensó en las condiciones futuras, siempre se acomodó a las “condiciones presentes“
 
Lamentablemente en la vida, encontraremos los dos tipos de personas, aquellas que encuentran como excusa las “condiciones presentes” y se ajustan a ellas. Y aquellas personas que “a pesar de las condiciones” deciden dar un paso al frente, dar un paso a la vez, caminar permanentemente en busca de mejores condiciones para sí mismos y para su familia.
 
  • No importa que tan difíciles sean esas condiciones,
  • No importa si su lonchera no está surtida... dan un paso más
  • No importa si no disponen de estudios... dan un paso más
  • No importa la calidad de su techo... dan un paso más
  • No importa si han de caminar, correr o transportarse en automóvil... dan un paso más
 
Nada de eso importa, porque cuando piensan “debo ajustarme a mis condiciones “no están pensando en las presentes, están pensando en las futuras.
 
Si es usted este tipo de persona y un día ve desfallecer un anciano, deténgase, ayúdele, de un paso mas, puede ser Manuel.
 
Recuerde que para crear hay que creer. Es el momento de actuar con base en nuestra propia experiencia para aprender a adaptarse a las nuevas circunstancias de la empresa y de la sociedad. Les invitamos a unirse al programa PLIS ‘16 convertir las dificultades en oportunidades.
 

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